Abajo, un par de lindas mujeres despiediedo al Señor Sol.
A la izquierda esta mi querida suegra, Yaeko. Es una persona maravillosa, super positiva y simpática. Esta semana me dió otra lección de vida. En esta foto estabamos en Takayama, en mayo de este año.
Esta semana pasaron varias cosas que no me esperaba, lecciones de vida. Mi hermano Pollo vino a visitarnos, sólo dos días pero me dió mucho gusto verlo. El martes nos invitó a cenar langosta y estuvo riquisima la cena, pero me emepecé a sentir un poco más raro de lo normal. Resulta que esa noche se agudizó una infección pulmonar y me la pasé casi toda la noche tosiendo y expectorando una flema de super mal olor, sabor y aspecto. Que cansado es eso.
Al siguiente día llegué a mi sesión al hospital super cansado y con frío, después de tomar placas de torax me administraron antibiotico y una cajita para llevar. Aunque no llevaba la placa pasada para comparar parece que si había reduccion de tamaño y los tumorsitos satelites casi no se ven. Resulta que al ir muriendo el tumor ese tejido muerto tiene que irse consumiendo por células del sistema inmune, pero esta vez no han podido hacerlo con la rapidez suficiente y entonces se forma un caldito de cultivo para cualquier bacteria que este por ahí.
Y desde entonces mi vida ha pasado entre dormir y expectorar, y por eso no había actualizado mi blog. Pero bueno, esta infección es relativamente común y tiene que ir cediendo.
De tanto toser mi garganta esta tan irritada que no puedo casi hablar, y a mi que me encanta el cotorreo pues es duro. No me queda más que hacer meditación en silencio!
Pero bueno, quiero platicarles algo interesante. El jueves Yukari y su papá salieron a la farmacia para comprarme un medicamento para controlar la temperatura, y mi suegra, Yaeko, se quedó a acompañarme. Yo estaba acostado en su cuarto pues estaba más fresco que el mío y tiene una vista muy bonita. Me sentía muy cansado. Luego ella llegó con una toalla helada y me la puso, luego la mejoró poniendole una bolsita de hielos. Luego me tuve que sentar para expectorar y eso tarda varios minutos de esfuerzo y Yaeko empezó a sobarme la espalda mientras decía "te vas a curar, te vas a curar". Me tocó el corazón y se me salieron las lágrimas y después el llanto. Yo no podía hablar por la garganta y las flemas y además el idioma no esta fácil, y ella se preocupaba más y más me consolaba, y yo me enternecía más y chillaba más, que risa!
En nuestra cultura mexicana una acción así es común, pero en la japonesa el contacto físico es muy limitado, nunca mi suegra me había dado una manifestación de cariño física y me conmovió muchísimo. Una vez más fuí testigo de la perfección de Dios en acción.
La mayoría de los japoneses no practican ninguna religión y el shintoismo y budismo aunque popular creo que no lo entienden mucho. Los japoneses que conozco nunca hablan de Dios aunque claro que si hay algunos muy religiosos.
Pero mis suegros son bastante laicos y sin embargo son seres maravillosos llenos de luz divina.
Y así, desde mi punto de vista, todos somos iguales y no importa si se tiene alguna religión o no, la luz de Dios nos baña a todos, así como el calor del sol.
Ayer en la tarde, Yukari me animó a salir a caminar con Ákira. Que bárbaro, que emocional ando. Ya estaba un poco triste porque no he podido convivir mucho con Ákira y apenas salimos y yo ya estaba con el moco atorado. Por un lado la ternura de Ákira y por otro lado el amor y apoyo incondicional de Yukari. Le pregunté a Yukari si no le daban ganas de llorar, y me dijo que NO. Me dijo que me veía bien, que esta infección aunque molesta y cansada era pasajera y signo que el tratamiento esta funcionando y confiaba en mi recuperación. Me tuve que sentar para asimilar eso pero en eso pasó la vecina metiche y no me dejó sacar el moco agusto...
Los chinos afirman que el pulmón guarda refleja la tristeza, yo normalmente me siento contento pero esta infección si me ha despertado sentimientos de tristeza no muy lógicos. Luego me acuerdo de las palabras de Buda que decía que el dolor es inevitable pero el sufrimiento si se puede evitar. Entonces me ubico y me tranquilizo. En estos momentos es más difícil contactar mi Dios interior, pero vale la pena el esfuerzo.
Yukari me está preparando un tecito de gordolobo, menta y calendula. Después pienso agarrar fuerza e ir a caminar un ratito a la playa con mis suegros y Yukari y Ákira, tengo que romper ciclos viciosos y convertirlo en virtuosos.

